"Me parece todo tan lejano, que el dibujo que hay en mi cabeza es como un recuerdo borroso de un montón de nada.
27 diciembre 2010
19 diciembre 2010
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"Era incapaz de comprender qué cojones era ese agujero que le taladraba el maldito pecho. Daba vueltas en la cama sin poder coger un puto sueño por los pelos y arrastrarlo hasta su lado. Para que le hiciese maldita compañía en esa puta cama vacía. Su cabeza era un nido de argumentos inconclusos, cosas completamente banales que Ella no alcanzaba a comprender dónde cojones nacían y en que jodido momento se perdían. Era como si alguien hubiera sacado el tapón del desagüe y todos los "por qué" y "para qué" se perdieran por un hueco dejando un rastro de cal. Imborrable.
Hay cosas que no sirven.
Y tocaba la punta de las sábanas, enredándolas entre sus pies, intentando encontrar recuerdos amontonados entre el hueco de la pared y la cama. Perdidos.
Esperaba poder discernir entre tanto caos. Encontrar una gotita de cordura para poder cogerla entre los labios y dejar de marearse en ese maldito mar terrible que la mecía de una forma demasiado brusca.
Decidió levantarse. Dejar la cama completamente vacía, mirándola con desprecio.
Se fumó la noche en dos horas y se bebió el maldito amanecer entre el frío y el rocío. Viendo despertar al mundo, saliendo de sus camas calentitas. Y el puto sueño seguía sin venir.
Pero volver a la cama no era una buena opción.
Pensar en abrir la puerta de nuevo, y ver esa maldita cama desierta no era una buena perspectiva. No encontrar nada y poder olerlo todo.
No, recordar era un maldito lujo que no podía permitirse.
Era mucho mejor seguir fumando frío."
Hay cosas que no sirven.
Y tocaba la punta de las sábanas, enredándolas entre sus pies, intentando encontrar recuerdos amontonados entre el hueco de la pared y la cama. Perdidos.
Esperaba poder discernir entre tanto caos. Encontrar una gotita de cordura para poder cogerla entre los labios y dejar de marearse en ese maldito mar terrible que la mecía de una forma demasiado brusca.
Decidió levantarse. Dejar la cama completamente vacía, mirándola con desprecio.
Se fumó la noche en dos horas y se bebió el maldito amanecer entre el frío y el rocío. Viendo despertar al mundo, saliendo de sus camas calentitas. Y el puto sueño seguía sin venir.
Pero volver a la cama no era una buena opción.
Pensar en abrir la puerta de nuevo, y ver esa maldita cama desierta no era una buena perspectiva. No encontrar nada y poder olerlo todo.
No, recordar era un maldito lujo que no podía permitirse.
Era mucho mejor seguir fumando frío."
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